Preguntas Frecuentes

Aquí encontrarás respuestas a algunas de las preguntas más comunes sobre mis atenciones profesionales. Si tienes más consultas, no dudes en contactarme.

La psicología infantil y adolescente es una rama especializada que se enfoca en el desarrollo emocional, social y cognitivo de niños y jóvenes, ayudándoles a superar desafíos y promover su bienestar mental.

No, los psicólogos no pueden otorgar licencias médicas.

No, los psicólogos no pueden recetar medicamentos.

Yo utilizo el enfoque cognitivo-conductual, que se enfoca en identificar y modificar patrones de pensamiento y conducta que puedan estar contribuyendo a los problemas del paciente. Este enfoque ha demostrado ser efectivo en el tratamiento de una amplia variedad de trastornos emocionales y de conducta en numerosos estudios científicos. Además, utilizo técnicas de terapia de juego y terapia narrativa, especialmente con niños y adolescentes.

El valor por sesión, presencial o en línea, es de $25.000.

Las sesiones son personalizadas según la edad y necesidades del paciente. Para niños, pueden incluir juegos y actividades, mientras que para adolescentes, se centran más en la conversación y técnicas de autoexploración. Tienen una duración de 45 minutos.

Las sesiones duran 45 minutos. El tiempo se empieza a contar desde la hora en que la sesión debió comenzar, independiente de si el paciente llega tarde. La excepción a esto es si una sesión con una paciente anterior se extendió más allá de su horario, en cuyo caso se extenderá la sesión actual para compensar el tiempo perdido.

Si el paciente es un adulto, será este quien sea atendido en primer lugar. Si es un menor, deben asistir ambos o al menos uno de los padres o tutores legales. Si el paciente es un adolescente, normalmente se conversará con éste primero, para luego hablar con los padres. Si es un niño pequeño que pueda tener dificultad para esperar solo, se recomienda que asistan sólo los padres a la primera sesión.

No existe un número fijo de sesiones, ya que cada caso es único. Algunos pacientes pueden sentir mejoría en pocas sesiones, mientras que otros pueden requerir un tratamiento más prolongado. De todas maneras, lo más frecuente es que un proceso terapéutico tarde entre 10 a 15 sesiones, sin contar las de evaluación.

Las sesiones en línea se realizan a través de la plataforma Google Meet o Zoom, de acuerdo a la preferencia del cliente. Es importante contar con un lugar privado y tranquilo para la sesión, y una conexión a internet estable.

Necesitas un dispositivo con cámara y micrófono (computadora, tablet o teléfono), conexión a internet estable y un lugar privado y tranquilo para la sesión. Es importante respetar la privacidad del paciente, tal como si fuese una sesión presencial. Esto implica evitar interrupciones y evitar la presencia de otras personas en la misma habitación.

No, las sesiones en línea no son grabadas. Es importante respetar la privacidad del paciente y mantener la confidencialidad de la información compartida en terapia.

Sí, se realizan evaluaciones psicométricas para evaluar las habilidades cognitivas del paciente (prueba WISC-V), las que son válidas para posible ingreso a Programa de Integración Escolar (PIE). Estas son estrictamente presenciales.

Sí, se realizan evaluaciones psicológicas para evaluar aspectos emocionales y conductuales del paciente, las que son válidas para diagnóstico y tratamiento. Estas pueden ser presenciales o en línea, pero se recomienda consultar con el profesional.

Si bien el profesional calificado para otorgar el diagnóstico de TEA es un neurólogo o psiquiatra, en el proceso participan los psicólogos. Se realiza evaluación complementaria para evaluar un posible TEA y enviar un informe al profesional médico. No se realiza la prueba ADOS-2 en este momento.

Las evaluaciones con pruebas específicas (como el WISC-V, inventarios de personalidad, tests proyectivos, etc.) no se cobran por sesión, sino que tienen un valor específico que incluye la aplicación, corrección y emisión de informe.

Sí, toda la información compartida en terapia es estrictamente confidencial, con excepciones legales en casos de riesgo para el paciente o terceros. Cuando se trabaja con menores, se informa a los padres sobre el proceso terapéutico, respetando la privacidad del menor de acuerdo a su edad.